1 dic. 2016

Las lágrimas de Trueba (Soneto)


Derrama Trueba lágrimas dispares
por la malvada, cruel y vil campaña
contra su singular "Reina de España"
castigada con penas y pesares.

Ni el aplauso de progres en cuadrilla
ni el desdecirse, astuto, en su vileza
ha impedido que sufra con dureza
el hostiazo del film en la taquilla.

No te aflijas, Fernando, por boicotes
orquestados en las redes sociales
por una inquisición de nuevo cuño.

Si no la han visto ni tus amigotes
no ha sido por conjuras virtuales:
es porque la película es un truño.

J.L. Antonaya

28 nov. 2016

La muerte del Amado Líder (Cuento oriental)


A Pedro Quintín, corresponsal del periódico El Planeta en Tonkinphem, la noticia le pilló, como era normal, en el bar del hotel:  Kim-Il-Tse-Zedong, Presidente de la República Popular y Revolucionaria de KongPon del Norte había muerto de un infarto. El Ministro de Felicidad Popular estaba en ese momento dando la noticia en la tele gubernamental. Quintín llamó inmediatamente a Madrid.

10 nov. 2016

El gran corte de mangas.


Que sí, que vale, que ya sabemos que Trump no es más que otro títere de la Usurocracia y que no va a sacar de Morón ni de Rota a los chicos del Tío Sam(uel). Pero, qué quieren que les diga, yo me lo estoy pasando teta viendo el careto de desolación y los amargos llantos de toda la progredumbre de derechas e izquierdas, lamentando la victoria del tipo éste. 
No me reía tanto desde el 23 de febrero del 81 viendo esconderse bajo sus butacas a tanto charlatán. Ya sé que, al final, aquello resultó una borbonada que se aprovechó de la buena fe y del patriotismo de los últimos militares dignos de tal nombre que quedaban en la piel de toro, pero yo me sigo riendo cuando lo recuerdo. 
Todos acojonaditos debajo del escaño. Sólo un par de marrajos se mantuvieron con el culo en su sitio, no se sabe si paralizados por el terror o porque estaban en el secreto. En cualquier caso, ver humillada la prepotencia de los demócratas siempre da mucha risa.
Y ver ahora el corte de mangas que los votantes yanquis le han dado a las teles, periódicos y demás púlpitos mediáticos del NOM, es para descojonarse. No hay nada más intransigente y más crítico con la democracia que un demócrata cuando el resultado no es el que le gusta.
Primero el Brexit, ahora esto. Cuando Al Assad gane la guerra a los terroristas financiados por USrael, a estos progres, globalizadores y memócratas les dará un perreque. 

J.L. Antonaya


22 oct. 2016

DE CORRIDAS (DE TOROS), TALLAS ÚNICAS Y APRETURAS VAGINALES.


En la jaula de grillos sectarios del dogma políticamente correcto hay ocasiones en que se riza el rizo de lo absurdo para entrar de lleno en el surrealismo.
Resulta que el otro día en Madrid, una rehala de feministas asaltó violentamente una tienda de ropa para protestar contra la talla treinta y ocho. El motivo, glosado en los alegres pareados a los que tan aficionada es la intelectualidad progresista era que dicha talla les aprieta el chocho. Personalmente, siempre he estado a favor de la comodidad chochera y me parece muy bien que las féminas reivindiquen como un derecho fundamental la amplitud indumentaria  de la entrepierna.

10 oct. 2016

Olé Adrián.

Hace falta ser una auténtica basura humana para desearle la muerte a un niño enfermo.
Resulta que Adrián, un niño de ocho años con una grave enfermedad, ha dicho que, de mayor, le gustaría ser torero. Ante tan terrible pecado contra la corrección política, algunos sacos de mierda con cuenta en Twitter le han deseado la muerte.
Para estos infrahumanos anormales, es más importante su estúpido sectarismo antitaurino que la vida de un niño.
Si Adrián hubiera dicho que de mayor le gustaría ser maricón, si hubiera deseado que alguna región española se separe del resto o si hubiera aplaudido que nos invadan millones de moros, la escoria tuitera hubiera llenado sus muros con "Je suis...", pero ¡torero!, es decir, hacer de la valentía una profesión, conmover con la belleza de danzar ante la muerte, convertir esa danza en un arte sublime y entroncar con la tradición ancestral del más antiguo mito de nuestra raza mediterránea, eso es inadmisible. Una auténtica blasfemia para la dogmática ñoña, decadente y sensiblera de una civilización que agoniza.
Sólo por esa "blasfemia", merece este niño valiente una atronadora ovación desde el tendido.
¡Olé, Adrián! No hagas caso de los eructos de estos anormales. Que los dioses te concedan una larga vida y que tus días estén llenos de salidas por la puerta grande.
Que cuando las plazas te ovacionen, los huesos malolientes de estos sicópatas sensibleros lleven años pudriéndose en las letrinas de la iniquidad.

J.L. Antonaya