7 abr. 2017

Trump. El fin del espejismo.

Se acabó la diversión.
 Durante un tiempo, hemos disfrutado de la cómica rabieta de la progredumbre mundial cuando Donald Trump ganó las elecciones en USA. 
Ver las payasadas de las feministas histéricas de tetas pintarrajeadas chillando contra la decisión del pueblo yanqui, ver a los negros afroamericanos de color saqueando tiendas y quemando coches en sus pacíficas protestas contra el resultado electoral o ver a los millonarios titiriteros de Hollywood rasgándose sus vestiduras de diseño ante las declaraciones trumpistas contra la inmigración ilegal, era divertido y esperanzador. Algo bueno tenía que tener el tipo del peinado ridículo cuando toda la jauría globalista subvencionada por Soros y demás reptiles se ponía tan nerviosa.
Al final, la cosa ha resultado un espejismo. La pasada noche, el presunto rival del Pensamiento Único Globalizador se ha comportado con la misma frialdad asesina que hubiera mostrado Hillary Clinton o cualquier otro palanganero del lobby sionista y ha bombardeado al único país que sigue siendo un estorbo para el NOM en Oriente Próximo.
 Estados Unidos, en su ataque contra Siria, ha demostrado que su bando es el de los lunáticos musulmanes que decapitan inocentes en Irak, queman iglesias en Siria e imponen su fanatismo en Europa a golpe de atentado y concesiones de la progresía. 
Suponemos que ahora Soros y los demás patrocinadores del marxismo cultural dejarán de pagar a las de las tetas pintadas para que chillen contra Trump. Al final, ha resultado ser un chico obediente.

J.L. Antonaya