Las motos rugen canciones de disidencia y conquista.
Han renacido los Tercios en los campos ucranianos.
En sus caballos de hierro, los insolentes hispanos
plantan cara a los sicarios de la Agenda globalista.
Frente a drones asesinos de la agresión otanista,
se alzan estandartes libres que enarbolan libres manos.
Y luchan nuestros guerreros contra el rebaño de enanos
mercenarios al servicio de la finanza sionista.
Entre el dolor y la muerte de un pueblo vencido y roto
por los bastardos designios de bancos anglosajones,
la Española lucha y canta, y es su canto un terremoto
de disidencia valiente, de juvenil alboroto,
de dignidad y rebeldía, de sacrificio y canciones.
Y Nuestro Señor Santiago galopa en la verde moto.
J. L. Antonaya