...Y a la Muerte la siguen disfrazando
y escondiendo en aplausos chabacanos.
Y se siguen ocultando los sollozos
de las viudas y los hijos derrumbados,
sin adioses y sin velatorios,
en entierros vergonzantes y proscritos.
La alegría artificial y obligatoria
vomita en las letrinas de la prensa
su obscenidad blandengue y mentirosa.
Se pavonea la Mentira con descaro
y la escoltan, achulados y brutales,
los esbirros que custodian las esquinas.
Todo es un esperpento de eufemismos
que aturulla, confunde y arrincona
las voces disidentes y sangrantes
que denuncian a la tiranía
sectaria y criminal de los mediocres.
J.L. Antonaya