bacín de afeminados y de furcias,
escaparate de las bragas sucias,
sanedrín de paletos y putillas.
Evangelio supremo de sandeces,
hisopo bendiciendo necedades,
aula suprema de las zafiedades,
máster fecal de las ordinarieces.
Jauría de babeantes ladradores
acallando las voces disidentes.
Simposio prepotente de marranos.
Astutos tertulianos feladores.
Voceros serviciales y obedientes
expertos en chupar cámara y anos.
J.L. Antonaya