Carnaval de imposturas y poderes,
la neolengua progreta omnipresente
con su dogma tarado y prepotente
pasando a los travelos por mujeres.
Pasa el gato por liebre, y los menguados
por expertos en virus y vacunas.
Se muestran como hallazgos las tontunas
de putejas, trileros y tarados.
Han convertido a Orwell en profeta
proclamando delito la alegría
y dogma obligatorio la inmundicia.
Siniestra, mentirosa y vil careta
de una usurera y cutre tiranía
en un mundo sin patrias ni justicia.
J.L. Antonaya