querían convencernos de que el Mal no existe.
Y decían palabras como "relativo"
o "punto de vista subjetivo" y otras.
Y luego seguían con sus trabalenguas
de "necios y necias" y "empoderamientos".
Y el Mal se reía de nuestra ignorancia
cobarde y sumisa de esclavos contentos.
Luego en su neolengua de imbéciles doctos
vomitaban odio contra la Belleza
y contra lo noble, viril y valiente.
Y gárgolas gordas, hirsutas e histéricas,
chillaban memeces sobre "patriarcados".
Y fue la Belleza "delito de odio".
Y fue la Lealtad signo de sospecha.
La Historia y la Patria fueron perseguidas
como subversivas y blasfemas faltas
contra la Memoria Falsa Obligatoria.
Ahora nos gobiernan con mentira y miedo
a falsas pandemias y a cambios climáticos
e inyectan ponzoña a un rebaño inane.
J. L. Antonaya