Nos da igual el lugar de tus cenizas
pues tu voz es eterna e inmutable.
No importa el revanchismo miserable
ni importan sus consignas enfermizas.
Los hijos de tiorras y rabizas
que rompen tu sepulcro venerable
pasto serán de olvido inexorable
con sus torpes testuces colgadizas.
Nos da igual el lugar de tus cenizas
pues tu voz sigue viva en nuestro pecho
y nuestro paso firme te acompaña.
Y la Revolución que simbolizas
marcará el rumbo azul, firme y derecho,
de Patria y de Justicia para España.
J.L. Antonaya