Inapelable, injusta y caprichosa,
desgarradora, obscena, silenciosa,
inclemente, fatal, intempestiva.
Desviste de esperanza fugitiva
a la presa fugaz que ruega ansiosa
por un instante más, por cualquier cosa
que prolongue la inercia y la deriva.
Y estrangula el antaño y el ahora.
Y pasado y futuro son quimeras
producto de una fiebre de espejismo.
Y ya no hay adelanto ni demora.
En el mar tenebroso sin riberas
un jamás y un por siempre son lo mismo.
J. L. Antonaya