un garito de antifas y guarretes
donde abreven rogelios taradetes
y refresque sus fauces el mermado.
Los brebajes que expende ha bautizado
con nombres de notorios matasietes
carniceros, purrela y famosetes
del rojerío cerril asilvestrado.
No me parece mal que este ganado
nombre a su gusto copas y raciones.
Pero es que en su costumbre pudremita
los cojones de nuevo me han tocado
pues uno de sus sucios garrafones
ensucia un nombre que no es suyo: Evita.
J. L. Antonaya