Se acabó el simulacro y la artimaña.
Vuelvan a sus quehaceres, ciudadanos.
Que vuelvan a sus cortes los marranos
y la televisión a su patraña.
Que vuelva el periodista a su cizaña,
vuelvan a sus escaños los enanos,
vuelvan a su bacín los tertulianos
y la purrela progre a su cabaña.
Ya no hay nada que ver, venga, circulen.
Sólo fue una inocente payasada.
Que nadie se ilusione ni sea obtuso.
Sigan con sus cabreos y disimulen.
Ya saben cómo es Pedro. Una gansada.
¿Dimitir? Eso suena a nombre ruso.
J.L. Antonaya