18 oct 2015

La discordia al alcance de todos. Receta para principiantes.

Hola amiguito. Si cuando eras pequeño tu juego favorito en la playa era derribar los castillos de arena de los otros niños, si eras el chivato de la clase, si ahora eres el lameculos favorito de tu jefe en el curro, si has ascendido no por tus méritos sino por airear los fallos de tus compañeros, si te sigue gustando escuchar las conversaciones ajenas o, simplemente, eres un correveidile, un soplapollas o un mierda, la siguiente receta te será de utilidad en tu desempeño diario.

Se trata de una fórmula de probada eficacia para mantener en la discordia, el enfrentamiento y la división permanente a colectivos que, si se coordinaran y unieran esfuerzos, podrían poner en peligro el orden establecido. 
Los asesores gubernamentales más prestigiosos la vienen aplicando con éxito desde la Transición y las escuelas de confidentes policiales, chivatos vendemadres y gabinetes de expertos en desinformación la incluyen desde hace años en sus temarios.
Aunque requiere cierta práctica, en el fondo es una técnica muy simple. Se trata de explotar al máximo las posibilidades de los malentendidos, indiscreciones y cotilleos para convertirlos en una eficaz herramienta de discordia y trifulca permanente.

Elementos necesarios:

- Dos colectivos de gente valiente y abnegada dispuesta a sacrificar su comodidad personal en aras de un proyecto heroico. Lo ideal es que uno de estos colectivos esté compuesto mayoritariamente por personas veteranas en el combate, orgullosas de su trayectoria y con valor probado, y el otro por jóvenes ilusionados, volcados en la lucha contra la injusticia y la mediocridad. Estos dos elementos deberemos manejarlos con especial cuidado ya que si se combinaran accidentalmente, podrían constituir una potente arma contra el aborregamiento, produciendo así el efecto contrario al que pretendemos.

- Cuarto y mitad de indiscreción e hipocresía.

- Dos porciones de gilipollez congénita por cada porción de mala leche.

- Dos cucharas soperas de complejo de inferioridad o, en su defecto, de inseguridad patológica. 

- Como aliño para potenciar el efecto es conveniente disponer de un buen puñado de bocachanclas, tontos útiles y cotillas soplapollizados.

Elaboración:

1. Fase de fermentación.- Consiste en desencadenar un proceso de putrefacción controlada que convierta sentimientos inicialmente legítimos en neurosis paranoicas. 
En el caso del colectivo de luchadores veteranos, deberemos convertir el legítimo orgullo de haber perseverado en la lucha en un temor a que nuevas iniciativas empequeñezcan sus méritos.
En el caso del colectivo de jóvenes, hay que procurar convertir la legítima lealtad en torno a su líder en fanatismo irracional que considere hostil todo lo que no sea el rendido aplauso.

2. Fase de indiscreción y exageración.- Para acelerar los efectos de la fase anterior, deberemos filtrar conversaciones privadas y opiniones particulares emitidas en la confidencialidad de cada uno de los grupos a los mentideros y tertulias del otro. El efecto es sorprendente: Podemos comprobar con regocijo cómo cualquier crítica intrascendente se convierte, al ser debidamente sacada de contexto, en un ataque visceral que cada uno de los grupos sentirá como una ofensa imperdonable por parte del otro.

3. Fase de consolidación y encabronamiento.- Aquí entran en juego los bocachanclas y gilipollas que hemos preparado antes. No hay inconveniente en que sean buenas personas, Con que sean un poco lerdas nos vale. Llevados de su deseo de agradar a sus respectivos grupos, y aunque no se hayan enterado de casi nada, farfullarán toda suerte de inconveniencias, descalificaciones a bulto e insultos a troche y moche que harán prácticamente imposible cualquier intento de entendimiento.

Si seguimos fielmente estas sencillas instrucciones podremos sembrar la discordia más venenosa entre organizaciones, grupos o colectivos que, sin nuestra labor, podrían llegar a establecer una peligrosa sinergia.

Espero que a todos los comemierdas que os dedicáis al cotilleo malintencionado, estas sencillas técnicas os hayan servido para perfeccionar vuestras habilidades. En próximas entregas abordaremos otros temas de interés para vosotros. "Cómo convertir a vuestra madre en la reina del barrio chino" o "Técnicas orientales para el bacineo y el tontocojonismo" serán cursos que espero os sean de utilidad.

J.L. Antonaya  

  




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