Un reino de muertos o de idiotas
encabezado por ciegos inclementes.
Y por rameras comunistas y millonarias recitando mantras fabricados
en las sinagogas de Wall Street.
Y una nube de plomo encapotando un cielo ensangrentado
por relámpagos y por estelas de veneno.
Y los necios gobiernan la mente del rebaño.
Zombis de pantallita y de memes, memeces y mamadas.
Y los últimos de nuestra raza
- la que otrora alumbró al mundo-
mutados en ovejas complacientes.
Confinados en zoológicos ecosostenibles.
Y en jaulas de quince minutos.
J. L. Antonaya