por la tristeza gris de las traiciones
con ese impulso sin inhibiciones
de los indómitos de nacimiento.
...Y su sangre valiente fue el cimiento
de la Victoria hecha a borbotones
por la sangre de bravos corazones
con la bandera rojinegra al viento.
Honor y Gloria a los desobedientes
que sin miedo y ligeros de equipaje
se alzaron aquel Julio por España.
Los proscritos y los impertinentes
hemos vuelto a rendirles homenaje.
Hemos vuelto al Cuartel de la Montaña.
J.L. Antonaya