un monipodio de mediocridades,
un zoco de mentiras y maldades
que premia al más bellaco y embustero.
Tramoya del corrupto y del banquero
que simula Derecho y libertades
y elige entre podridas nulidades
la más sumisa ante el usurero.
Tocomocho de malignidades,
bicoca del traidor y del mafioso,
dictadura de hechuras circuncisas.
Esta feria de ventosidades
consigue el resultado milagroso
de que aplaudan sus víctimas sumisas.
J. L. Antonaya